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Yo no me las trago

Primero las mastico, las saboreo, pero al final las escupo, esperando alguien haga lo mismo con ellas… sí, hablo de LAS IDEAS. En la infancia me acostumbre a creer todo lo que mis oídos escucharan o mis ojos vieran (superficialmente, obvio no soy superman) pero ahora, es otra historia. Me doy cuenta que gracias a unos cuantos ñoños (tecnologos, geeks como gustes llamarles) tenemos acceso a tecnologías de la información que nos brindan más datos de la que podemos asimilar tranquilamente, parece que esta situación empuja a los espectadores y usuarios a repetir el mismo patrón que en la infancia teniendo como resultado adultos creyendo cosas de niños, así es, suena raro, pero LO HE VISTO por eso no resisto y lo escribo. No solo los adultos contemporáneos con acceso a las nuevas tecnologías de la información sufren de esta terrible condición, también muchas personas marginadas en la pobreza, y en consecuencia, ignorantes y por lo tanto son víctimas de su inocencia. En un esfuerzo para evitar esta penosa situación la pedagogía crítica sale al rescate, que no es más que una propuesta de enseñanza en donde los estudiantes son impulsados a cuestionar TODO, así es, cuestionar es la clave de lograr un criterio sólido (aunque no necesariamente veraz), que incluso podemos volver a cuestionar para replantear nuestros parámetros que definen nuestra moralidad al actuar.